jueves, abril 2Revista digital ISSN 2744-8754

EDUCACIÓN DEL SER HUMANO ACTUAL

¿En manos de quién está? …ésta perturbadora pregunta no es fácil de responder. Hay al menos tres caminos que es necesario abordar para concretar quién está a cargo; tenemos que la expansión sin precedentes de los sistemas de comunicación y el creciente protagonismo de las redes sociales, están transformando profundamente la estructura social. Como consecuencia, el ser humano actual parece transitar hacia una forma de individualidad cada vez más marcada y ello hace que la familia, tradicionalmente núcleo fundamental, vaya relegando progresivamente el protagonismo de educar a otras instancias sociales.

Si entendemos que en la dinámica familiar, sus actores aprenden a enfrentar y resolver los retos de la existencia, como lo expresan García, Pérez y Escámez (2009); “Al interior de la familia las personas forman el núcleo básico de su carácter, o ética, o modo de ser, y aprenden las modalidades originarias con las que se perciben a sí mismas, con las que se relacionan con las otras personas y con las que interpretan los diversos elementos que constituyen el medio cultural y social al que pertenecen”; tenemos que la tendencia social actual es que tal papel lo debe asumir la escuela formal, donde la tarea se complejiza por su carácter mismo, ya que la tarea fundamental de la escuela toma estos elementos de forma indirecta y en especial porque ha venido desapareciendo la cooperación entre estos dos entes fundamentales como lo son la escuela (maestros) y la familia (Padres).

Otro camino muy sensible que es necesario abordar para dar respuesta, es la creciente adicción a la tecnología y a las redes sociales, las cuales profundizan aún más el individualismo y la apatía, a compartir espacios de socialización e interacción formativa reales y algo más perturbador que es la pérdida de protagonismo de la escuela formal en esta dinámica social compleja en que estamos inmersos. Las mismas dinámicas de las redes sociales donde el cerebro y las emociones son sometidos a una carga y descarga de acciones cortas y atractivas va llevando a los seres humanos a unos grados de pérdida de atención y control emocional preocupantes en especial a lo concerniente con el aprendizaje formal y el aprendizaje de resolución de las problemáticas básicas de la vida.

Ante este panorama la respuesta se hace muy evidente ya que podría decirse que tanto la familia, como la escuela formal poco a poco han ido perdiendo su protagonismo, la primera por ausentismo (ambos padres trabajan y ya no están), debido a las circunstancias de la economía global, y la segunda porque no puede asumir totalmente el papel básico de la familia por el carácter de control social que ejerce para poder cumplir su misión. Por lo tanto, se van viendo relegadas a un segundo plano cediendo el protagonismo a las redes sociales, los medios de comunicación y la alta tecnología.

Este es apenas un acercamiento a una problemática profunda que atraviesa al ser humano contemporáneo. Sin embargo, más que identificar responsables, el verdadero desafío está en recuperar el equilibrio: ni la familia, ni la escuela, ni la tecnología pueden asumir por sí solas la tarea educativa. Se hace necesario reconstruir una alianza consciente entre estos tres escenarios, donde la familia retome su papel formador esencial, la escuela fortalezca su función crítica y humanizadora, y la tecnología deje de ser un agente pasivo de consumo para convertirse en una herramienta orientada al desarrollo integral.

El cambio que vale la pena impulsar no es eliminar la influencia de las redes o de la economía global, sino reeducar su uso, de tal manera que vuelvan a estar al servicio del ser humano y no al contrario. Solo así será posible formar individuos no sólo informados, sino conscientes, críticos y capaces de convivir en sociedad.

Sobre William Eduardo Mosquera Urrutia

Lic. En Educación Física Universidad Pedagógica Nacional

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