{"id":3327,"date":"2026-02-17T22:13:17","date_gmt":"2026-02-17T21:13:17","guid":{"rendered":"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/?p=3327"},"modified":"2026-02-21T13:00:42","modified_gmt":"2026-02-21T18:00:42","slug":"una-mascota-en-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/index.php\/2026\/02\/17\/una-mascota-en-navidad\/","title":{"rendered":"Una mascota en Navidad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3327\" class=\"elementor elementor-3327\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f4af69b e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"f4af69b\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7f3e8c9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7f3e8c9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: left;\"><em> Autor: <strong>Jacqueline Murillo Garnica<\/strong><\/em><\/p><p style=\"text-align: left;\"><em>Ilustraciones: <\/em><em><strong>Canva<\/strong><\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4fc12e8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4fc12e8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Pedro se persigna, luego de cerrar la puerta de la casa. Mira el horizonte y respira con cierto dejo de esperanza. Las nubes revolotean en el firmamento, y dos pir\u00e1mides maltrechas se asoman en medio del sol que empieza a notarse, como invocando un nuevo d\u00eda.<\/p><p>\u2014Faltan tres d\u00edas para el veinticuatro \u2014se dice para s\u00ed, Pedro.<\/p><p>\u2014Tengo que vender todos los marranos y pagar lo que me prestaron en la veterinaria. Bueno, del cuero salen las correas \u2014vuelve a persignarse con la f\u00e9rrea convicci\u00f3n de vender todos los cerdos.<\/p><p>Han pasado dos horas, y Lorenza atisba el fog\u00f3n para asar los dos \u00faltimos pl\u00e1tanos. Los voltea con precauci\u00f3n ayud\u00e1ndose con dos palos que hacen las veces de utensilios, para no quemarse con las brasas.<\/p><p>\u00a0\u2013\u00bfY si le digo a la comadre que me preste, mientras Pedro vende los marranos? Fijo que con la suerte que tenemos, me ir\u00e1 a decir que ese dinero es para los regalos de navidad de los sobrinos, que no s\u00e9 qu\u00e9 y si s\u00e9 m\u00e1s\u2026. \u00a1Pamplinas! \u00a1Virgencita, usted nunca me ha fallado! Bueno, s\u00ed algunas veces, pero mejor que tenga mala memoria. No es por porfiada, pero como madre que es, tambi\u00e9n debe saber lo que se siente que su hijo Jes\u00fas no haya tenido un solo regalo de navidad. Y f\u00edjese, le llegaron los tres Reyes Magos con oro, incienso y mirra. \u00a1Ah! gran poder de Dios, que yo le pueda comprar la muda de ropa a los ni\u00f1os, y la mascota que quiere Gabriel.<\/p><p>\u2014\u00a1Isabel, Esteban y Gabriel, ya est\u00e1 servido el desayuno!<\/p><p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es? A ver, yo adivino \u2014dice Isabel, que se conoce el men\u00fa de todos los desayunos.<\/p><p>\u2014Pl\u00e1tano asado con chocolate \u2014reta Isabel, porfiada.<\/p><p>\u2014Agradezca, mijita, que tenemos para desayunar y repetir, hay muchos ni\u00f1os que ni siquiera pueden desayunar.<\/p><p>\u2014S\u00ed, se\u00f1ora am\u00e1 \u2014responden los tres peque\u00f1os al un\u00edsono.<\/p><p>Lorenza, que no omite detalle, recuerda a los muchachos que hay que lavar al Ni\u00f1o Jes\u00fas, porque se guard\u00f3 con el polvo del a\u00f1o pasado. No vaya a ser que se coloque sucio. Pobre ser\u00e1, pero el Ni\u00f1o Dios es blanquito y terso como la porcelana.<\/p><p>\u2014Pero am\u00e1, si el Ni\u00f1o Jes\u00fas naci\u00f3 en un pesebre donde posaban las vacas y los bueyes, no es que sea un lugar sin polvo, sin mugre. Ese sitio ten\u00eda paja sucia \u2014Esteban, osado como es, corrige a la mam\u00e1, alza la voz para darse importancia, frunce el ce\u00f1o y arruga la nariz con gracia para resaltar las condiciones de un pesebre.<\/p><p>\u2014Digamos que fue as\u00ed, pero justamente era un lugar muy sencillo, en el campo tambi\u00e9n. Ese ni\u00f1o es el hijo de Dios, y por eso naci\u00f3 all\u00ed hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os. Bueno, ya es hora de arreglar la casa, y no se les olvide buscar al Ni\u00f1o Jes\u00fas, lavarlo y ponerlo a secar, pues solo faltan tres d\u00edas para la Navidad. Esta noche tendremos la novena con los vecinos de la finca de al lado.<\/p><p>\u2014S\u00ed, am\u00e1, ya nos dijo lo del Ni\u00f1o Jes\u00fas<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b07af6e e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"b07af6e\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b8983b8 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"b8983b8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"810\" height=\"405\" src=\"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_ee-7-1024x512.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-3330\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_ee-7-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_ee-7-300x150.jpg 300w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_ee-7-768x384.jpg 768w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_ee-7.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cf16b2b e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"cf16b2b\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-fbe589e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"fbe589e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En el firmamento, las nubes empiezan a alejarse y el azul celeste se abre para dar paso al sol que ya se posiciona delante de las dos monta\u00f1as. Pedro sigue sin tregua clavando el azad\u00f3n en la tierra, y va dejando a un lado las plantas de papas todav\u00eda cubiertas de tierra. Lleva dos horas cavando y sabe que lo que ha recolectado da para tres bultos. Suspira y entona la canci\u00f3n navide\u00f1a que escuchaba desde muy peque\u00f1a en el transistor de su abuelo Genaro:<\/p><p>Lleg\u00f3 diciembre con su alegr\u00eda,<br \/>mes de parrandas y animaci\u00f3n,<br \/>en que se baila de noche y d\u00eda<br \/>y es solo juergas y diversi\u00f3n.<\/p><p>Se hace natilla, se hacen bu\u00f1uelos,<br \/>se dan regalos en caridad.<br \/>Engringolados chicos y abuelos<br \/>hacen el \u00e1rbol de navidad.<\/p><p>El marranito que hab\u00eda comprado<br \/>desde noviembre para engordar<br \/>ya de las patas bien amarrado<br \/>y vengan todos a chamuscar.<\/p><p>Nube de globos el cielo llena,<br \/>p\u00f3lvora a chorro llena tambi\u00e9n,<br \/>y algunos novios en nochebuena<br \/>por chupar pi\u00f1a ni oyen ni ven.<\/p><p>Ya naci\u00f3 el Ni\u00f1o, ya tiene un diente,<br \/>ya siente ganas de caminar,<br \/>que traigan vino, ron y aguardiente,<br \/>porque toditos quieren bailar.<\/p><p>Toquen guabina, despu\u00e9s el porro,<br \/>luego un merengue, cumbia al vaiv\u00e9n,<br \/>y que me toquen a m\u00ed un pasillo<br \/>y un bambuquito quiero tambi\u00e9n.<\/p><p>No se cansa Pedro de repetir una y otra vez la tonada. Algunas veces cambia las palabras por el silbido. Se siente alegre porque sabe que la cosecha de papa se vender\u00e1 bien en el mercado y dar\u00e1 ganancias para la navidad.<\/p><p>En la casa, Gabriel, el menor y el m\u00e1s callado de los tres peque\u00f1os, solo tiene en su mente la imagen de su mascota. Se imagina d\u00e1ndole de comer, que corra con \u00e9l por la pradera, que lo espere al llegar de la escuela, que lo acompa\u00f1e a desayunar, que lo despierte temprano y \u00e9l le acaricie el hocico.<\/p><p>Pedro se sienta encima de la piedra que marca el camino para la finca de don Jos\u00e9, donde ha dejado a los marranos para engordar antes de venderlos para la navidad. Ya han pasado cinco horas desde que Pedro se puso a preparar las papas para que lucieran tentadoras en el mercado. Las ha limpiado de los residuos de tierra, les ha quitado las ra\u00edces y retirado las plantas que se colaron en el saco, y las ha organizado con criterio: en cada bulto ha dejado las medianas y m\u00e1s peque\u00f1as en el medio, y el resto de cada bulto lo ha llenado con las papas de mayor tama\u00f1o.<\/p><p>Una sonrisa amplia que deja ver sus dientes estrechos ilumina el rostro de Pedro, que traduce una infinita alegr\u00eda. Ya todo est\u00e1 pr\u00e1cticamente listo para los preparativos de la navidad: la venta de los bultos de papa y los cerdos, que de seguro son ventas fijas y a un buen precio.<\/p><p>Es la hora del almuerzo, y Pedro saca su portacomida, limpia la cuchara con el trapo que cubre el recipiente, y empieza a degustar animosamente su platillo. Cada vez que eleva su cabeza y mira al cielo, le da gracias a Dios por ser la fuente que provee a su familia; goza contemplando a sus hijos, que son unos ni\u00f1os sanos, y se emociona con el cari\u00f1o sin fallas de Lorenza. Desde ese lugar, en la piedra donde reposa su almuerzo, Pedro alcanza a ver parte de la cerca que divide las dos fincas, ra\u00eddas.<\/p><p>\u2014Menos mal que esos animales est\u00e1n al otro lado. Por fortuna la finca es grande y as\u00ed don Jos\u00e9 me puede alquilar el sitio para los marranos.<\/p><p>\u2014Bendito sea Dios \u2014Pedro contin\u00faa su soliloquio y vuelve a mirar el firmamento, como si supiera que all\u00e1 arriba lo est\u00e1n viendo y escuchando. Es su expresi\u00f3n favorita para comunicarse con Dios.<\/p><p>El d\u00eda siguiente Pedro inicia su rutina, y esta vez m\u00e1s temprano que de costumbre. Debe sacar los marranos del corral de la finca de don Jos\u00e9, para venderlos en el mercado. Esta misi\u00f3n requiere alquilar un carrito para llevar los animales hasta la plaza.<\/p><p>Pedro llega a la finca de don Jos\u00e9, se saludan muy efusivamente. La alegr\u00eda que produce saber que ya casi llega la Navidad y que las cosechas han dado su fruto es expresi\u00f3n de su agradecimiento al Creador. Y su sonrisa se refuerza con la certeza de que un buen premio est\u00e1 por caer en sus manos.<\/p><p>Don Jos\u00e9 lo saluda con estima y le devuelve una gran sonrisa.<\/p><p>\u2014As\u00ed es bueno hacer negocios \u2014le dice expresando su benepl\u00e1cito.<\/p><p>Pedro, con la ayuda de don Jos\u00e9, sube los animales al carrito.\u00a0 Algunos de ellos suben la rampa con cierta dificultad, \u00a1tan rollizos est\u00e1n! Los dos amigos se estrechan la mano y acuerdan verse para la celebraci\u00f3n de la navidad en casa de Pedro.<\/p><p>En la plaza de mercado, Pedro logra vender el lote de cerdos al primer comprador.<\/p><p>\u2014Son veinticuatro, mi se\u00f1or \u2014responde Pedro a la pregunta del comprador por el n\u00famero de los animales.<\/p><p>El hombre echa un vistazo a los cerdos, ve que est\u00e1n regordetes y gozan de buena carne. Regatea el precio, pero advierte que no hay veinticuatro, sino veintitr\u00e9s.\u00a0<\/p><p>Pedro cuenta para cerciorarse de que el comprador se ha equivocado y no ha sumado bien. Cuenta uno a uno, y en efecto, hay veintitr\u00e9s.\u00a0 Al saber que ya no son los veinticuatro que dec\u00eda Pedro, el hombre baja el precio. Pedro asiente y concluyen la negociaci\u00f3n.<\/p><p>El d\u00eda ha llegado y en el hogar de Pedro el horno exhala un olor a viandas reci\u00e9n hechas, y los aromas se extienden por toda la casa. Las luces del \u00e1rbol de navidad, acomodado sobre una peque\u00f1a mesa, titilan con sus diversos colores. Junto al \u00e1rbol, el pueblo de Bel\u00e9n y, en sus afueras, el pesebre, que aguarda la llegada del Ni\u00f1o Dios. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay lucecitas que iluminan monta\u00f1as, casas, reba\u00f1os de ovejas. No falta un peque\u00f1o lago, de papel transparente, donde nadan diminutos patos. Algunas monta\u00f1as est\u00e1n coronadas de algod\u00f3n en las cumbres, semejando nevados. Otras figuras se destacan en el pesebre: moradores de Bel\u00e9n, pastores, pescadores, labriegos como Pedro y don Jos\u00e9, le\u00f1adores.<\/p><p>Entre Isabel, Esteban y Gabriel han trazado un camino que cruza a trav\u00e9s de un puente de corcho un r\u00edo de papel de plata, y han puesto en \u00e9l a los tres Reyes Magos, avanzando a Bel\u00e9n.<\/p><p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 horas debo colocar al Ni\u00f1o Jes\u00fas en su cunita? \u2014pregunta Gabriel, emocionado.<\/p><p>\u2014Hijo, a las doce \u2014responde Lorenza con especial ternura.<\/p><p>\u2014Pero a esa hora llegan los regalos.<\/p><p>\u2014S\u00ed, pues los trae el Ni\u00f1o Dios. As\u00ed que todo es perfecto, como Dios, que ha creado el d\u00eda y la noche en la tierra. A prop\u00f3sito: \u00bfya tienen listas las cartas al Ni\u00f1o Dios?<\/p><p>\u2014\u00a1S\u00ed, am\u00e1! \u2014responden los tres de inmediato. Gabriel, con voz t\u00edmida, recuerda a la mam\u00e1 que su mascota es lo \u00fanico que desea de regalo de Navidad.<\/p><p>\u2014\u00a1Ah, Dios! \u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1o tan testarudo! \u00bfPor qu\u00e9 no habr\u00e1 pedido un juguete? \u00a1Pero una mascota, habiendo tantos animales en el campo\u2026. \u2014se le escapa un suspiro acompa\u00f1ado de un leve moh\u00edn de disgusto, casi imperceptible, que se dibuja en su cara mientras hace estas reflexiones para s\u00ed.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-df19a58 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"df19a58\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-072c1a8 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"072c1a8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"810\" height=\"405\" src=\"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_eec5-1024x512.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-3329\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_eec5-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_eec5-300x150.jpg 300w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_eec5-768x384.jpg 768w, https:\/\/repensandolaeducacion.alopadres.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Repensando_educacion_revista_eec5.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e97dd48 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"e97dd48\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cc6ceee elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cc6ceee\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Ya cerca de la media noche, Gabriel se asoma por la ventana de la casa. Las luces de las casas de las fincas vecinas se encienden con los estruendos de la p\u00f3lvora, y Gabriel fija su mirada en el camino que lleva a la casa, delineado por las rosas, los anturios blancos y las peque\u00f1as matas. Un hociquito se asoma por uno de los arbustos, y Gabriel abre sus grandes ojos, para contemplar a un peque\u00f1o cerdo que se esconde t\u00edmidamente en la planta.<\/p><p>Henchido de emoci\u00f3n, Gabriel sale a su encuentro.<\/p><p>\u2014\u00a1Es mi mejor regalo de Navidad!<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-804cbcc e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"804cbcc\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro se persigna, luego de cerrar la puerta de la casa. 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