Friday, February 6Revista digital ISSN 2744-8754

Platón y la educación

Tiempo eje

Cuando miramos en los siglos pasados para conocer las fechas exactas, no es difícil si no imposible, no obstante, sí podemos aproximarnos. En nuestro caso, sobre Aristocles de Atenas, conocido como Platón, se acepta que vivió entre el 427 y el 347 a. C. Lo que nos da una diferencia de tiempo hasta nuestros días de unos dos mil cuatrocientos años más o menos.

Es significativo que las bases de lo que hoy conocemos como ciencia (matemática-arquitectura y medicina), filosofía (ética-justicia y metafísica-religión), literatura (grandes epopeyas, glifos, jeroglíficos y escrituras), se diera en un periodo concreto del mundo de unos seiscientos años. Hoy se conoce como “tiempo eje” o “época axial” al periodo aproximado del 800 al 200 a.C. En ese periodo de tiempo tanto en China, India, Mesopotamia, Mesoamérica y por supuesto en la Magna Grecia aparecieron una serie de personas, auténticos súper hombres que pondrían a disposición de las respectivas sociedades unos conocimientos adaptados al mundo para ser usados por las personas más corrientes.

Platón forma parte de ese elenco de filósofos (enamorados del conocimiento). En ese tiempo antes citado, concretamente en la Magna Grecia, que sería la cuenca del Mediterráneo desde lo que hoy es Sicilia hasta Turquía y, especialmente en Grecia, una serie de ciudades estados, gozaron de un desarrollo filosófico-científico como nunca se recuerda en Europa. Esa cultura griega sería puesta a disposición de otros pueblos a través de los antiguos romanos y esparcida en América por los españoles a través de las órdenes religiosas, obras civiles y leyes de Indias.

De los filósofos griegos más conocidos de esa época encontramos a los “presocráticos” en los que destacan: Tales de Mileto, Anaximandro, Pitágoras, Heráclito, siendo Sócrates y Platón quiénes recogían conocimiento de ellos. De los presocráticos se conservan pocos textos, si se sabe de ellos, es más bien por la tradición oral y textos que otros autores como Aristóteles, discípulo de Platón, reflejó en sus libros. Así podemos encontrar que, si hoy en día conocemos a Sócrates, mayormente es por lo que mostró en sus diálogos Platón. Perdiéndonos en una nebulosa de si lo que aparecen en sus diálogos es Platón o Sócrates.

 

Caen antes las construcciones de granito que las ideas

 

Mi amor por la filosofía nace de unas palabras que retumbaron en mi alma cuando tenía diez u once años. Mi profesor de Ciencias Sociales, don José Mª Simón Sierra, me dijo en una conversación entre alumno y maestro más o menos lo siguiente: -Platón decía que el mundo que conocemos existe antes en el mundo de las Ideas- Yo no lo entendí, pero a mí, la abeja me pico, esas palabras fue un rum rum en mi cabeza hasta el día de hoy cuando cuento con cincuenta y seis años. Mi búsqueda sobre Platón ha sido desde entonces una constante.

Las ideas platónicas las he encontrado en filósofos anteriores a Platón con otras palabras, por ello, sé, que lo más fuerte del mundo no son las imponentes pirámides que hay en centro América o Egipto, sino aquello que no es físico, aquello que se siente, pero no se toca: “El Mundo Ideal”.

 

Entre sus muchos diálogos, Platón, concentra todo su conocimiento sociopolítico en una obra, La República. La República en el contexto de la época platónica, viene a significar “Res-pública” que se haga pública. Y la palabra “política” no se entendía tampoco como hoy la vemos: personas que viven de la política.

El político, como explica el mito de la caverna, era el que de la oscuridad sale a la luz (obtiene el conocimiento de gobernar) y vuelve a la caverna a explicar a los que estaban con él en la oscuridad, como hallar la luz.

 

Dentro de la República, Platón a través de la voz de Sócrates explica como entiende él que sería el país perfecto. Nos dice que, si los mejores gobernaran y cada cual estuviera en su sitio viviendo y trabajando felizmente, el país funcionaria a la perfección. Platón les dice a esos gobernantes jueces-reyes. Platón llegó a la conclusión de que la sociedad solo podría regenerarse si quienes la gobernaban eran personas que hubieran alcanzado el verdadero conocimiento y la virtud.

Muchas cosas que se dicen en La República son inaplicables hoy en día en su forma. Pero si podemos mirar en el fondo y trasladarla a nuestra época

 

Platón no concebía la educación como una transmisión de información, sino como un proceso de sacar afuera el conocimiento que el alma humana tiene en el fondo: verdad y la virtud. La educación consiste en orientar al hombre hacia el conocimiento, ósea: la comprensión de la idea de Lo Bello, Lo Bueno y Lo Justo.

 

En el estado perfecto encontraba que habría, campesinos, artesanos, comerciantes y gobernantes. Lejos de lo que hoy entienden los políticos y élites actuales, los gobernantes servirían al pueblo no el pueblo a los gobernantes como hoy en día (como Marco Aurelio o Felipe II).

Platón entendía que un gobernante no tendría patrimonio propio, ¡fíjese usted! Si quería obtener patrimonio propio, no era apto para gobernar, para comerciar sí, pero no para gobernar.

 

¿Cómo se llegaba a ser juez-rey?

 

El proceso de selección era muy riguroso y exhaustivo. Dividía la educación en tres partes. Educación Infantil, media y superior.

A la educación infantil accedían todos los niños. Hago una breve parada aquí. Platón no distinguía entre hombres ni mujeres. Una mujer podía ser juez-reina o cualquier otro cargo.

Aquí se centraba en la formación del carácter promoviendo el desarrollo emocional y moral. Se estudiaría Música, gimnasia y mitos (religión e historia). Terminaría en la adolescencia y los más aptos pasarían a la siguiente etapa educativa, mientras los que no, se integrarían en la vida laboral.

Estudios medio: En esta etapa se estudiaban las matemáticas, la lógica y la dialéctica, permitiendo a los estudiantes desarrollar habilidades analíticas y de razonamiento. También sean mujeres u hombres, tendrían una formación militar. Muchos se quedarían aquí, integrándose en el mundo laboral, como lo que hoy entendemos como funcionarios, comerciantes, militares, médicos, etc…

Estudios superiores: Ya con unos treinta años Los estudiantes más capaces que han superado acceden a estos, centrados en las ciencias matemáticas, la filosofía y la política buscando que se perfeccionen en la intuición y conceptos abstractos. De aquí saldrán los jueces y los funcionarios de alto rango

Solo una pequeña élite que haya demostrado excelencia intelectual y moral ya con edades que superaban los cincuenta años accedían a juez-rey.

Estos han contemplado la Idea de Bien y conocen qué es la justicia en sí misma.

Han demostrado resistencia a las tentaciones durante su prolongado proceso formativo.

Asumen el gobierno como una obligación moral, no como ambición personal.

Su formación les permite discernir entre las apariencias del mundo sensible y las realidades del mundo inteligible.

 

Platón hijo de su tiempo, supo impregnarnos con unas ideas universales que atraviesan el tiempo como un cuchillo afilado la mantequilla. Solo tenemos que adaptarlas a nuestro momento histórico y nosotros a ellas.

 

 

 

*Quiero dedicar este artículo a don José María, como lo conocemos sus alumnos, el cual ha dedicado su vida a educar a niños y adolescentes a lo largo de su vida.

 

Sobre José María Luque Martín

Nacido en Sevilla (España) Estudió filosofía al estilo clásico en Org. Internacional Nueva Acrópolis. Conoció el proyecto Conocimundo en primavera 2021, quedando encandilado por la personalidad de su directora Mabel Sánchez y forma de integrar las nuevas tecnologías con la Educación en Casa. Actualmente colabora en Conocimundo en "Sabiduría Andariega".

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