viernes, junio 5Revista digital ISSN 2744-8754

Los conteos navideños: cómo las tradiciones pueden cambiar para reflejar nuevas perspectivas.

Las tradiciones pueden ser valiosas herencias culturales que pueden marcar nuestra identidad territorial. Sin embargo, a medida que los tiempos cambian y nuestras perspectivas se expanden, algunas tradiciones pueden dejar de alinearse con nuestros principios y valores, y cuando esto ocurre suele haber un conflicto social importante. Mientras algunos sostienen la importancia del valor cultural por encima de todos, hay otros que consideran que ninguna tradición debe sobrepasar nuestros principios éticos. 

 

Este tipo de conflictos ha ocurrido en las generaciones más recientes a medida que nuestra forma de entender la naturaleza y a los seres vivos ha cambiado, y sobre todo nuestra relación con ellos. Un ejemplo de esto son las corridas de toros, tema que ha generado gran debate desde el nivel personal hasta llegar a la política. Y aunque es una tradición antigua ligada a una identidad cultural, surgió un movimiento de personas que lo tachan de un evento de maltrato y crueldad animal. Ante esto se ha generado una gran polarización, donde personas de bandos opuestos llegan a ofenderse y menospreciarse. Y aunque es indiscutible que es un acto donde un animal sufre, tampoco se puede descartar el valor cultural que representa, a diferencia de otras prácticas como peleas de gallos, perros etc., donde la mayoría de nosotros estamos de acuerdo que es un acto de crueldad que no representa ningún valor cultural.  

 

Las leyes que tenemos hoy en día establecen una base respecto a la relación que tenemos con los seres vivos, a los animales se les considera seres sintientes merecedores de protección, e indican claramente que este tipo de tradiciones deben cambiar, si es que no quieren desaparecer. ¿Pero cómo podemos reconciliar este conflicto entre tradición y valores? 

 

Hay un ejemplo muy bonito, donde una tradición que estaba muy ligada a la cultura pudo cambiar para mejor: Los conteos navideños. En Estados Unidos una de las tradiciones más populares e importantes relacionada a la navidad, eran las “Christmas Side Hunt”, las cazas navideñas, donde el día de navidad, grupos de cazadores se encontraban y competían por ver quién podía cazar mayor número de aves y animales pequeños. Esto era una tradición muy importante para las personas que tenían en la caza un momento de encuentro con la naturaleza y así mismo podían disfrutar con sus familias y tener un momento de conexión con la comunidad. Sin embargo, la caza desmedida generó bajas desproporcionadas en las poblaciones de aves. Frank Chapman, un ornitólogo en 1900, al ver esto, quiso hacer algo para evitar que se siguieran perdiendo las aves para evitar posibles extinciones. Entonces se le ocurrió algo revolucionario: En lugar de luchar contra la tradición, que hubiese generado conflictos y probablemente no tendría el efecto esperado, decidió proponer una alternativa; contar a las aves en lugar de dispararles. Esto tuvo gran éxito a largo plazo, convirtiéndose en el primer gran censo comunitario de aves, que después inspiraría otras iniciativas de ciencia ciudadana que hoy son muy importantes. 

 

La idea de Chapman funcionó, probablemente porque no llegó a erradicar una tradición que ya estaba arraigada en las personas, sino que, por medio de la educación y el conocimiento, logró proponer un cambio en esta tradición, que pasó de ser una fuente destructiva de biodiversidad, a ser una fuerza de conservación para esta. En mi opinión, este es un lindo ejemplo de cómo las tradiciones pueden cambiar, y a la vez mantener la misma esencia cultural qué es lo que las hace tan importantes, y de cómo por medio de la educación, podemos encontrar los principios tradicionales con las ideologías modernas en pro de la vida. 

 

Esta reflexión es una invitación a encontrar esos puntos medios, donde a veces las ideologías chocan. En vez de separarnos por nuestras diferencias, a veces al construir juntos podemos lograr cosas que no podríamos alcanzar por nuestra cuenta. Y la educación es la herramienta más poderosa que tenemos para lograr esto. 

Sobre Elisa Stephania Alvarado Salas

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Bióloga, enfocada en conservación, educación ambiental e investigación en ecología de anfibios y aves. Ilustradora científica e interesada por las artes.

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