viernes, junio 5Revista digital ISSN 2744-8754

LA GRAN FAMILIA

Lo que sostiene a una familia son los valores que comparten 

 

La “Tradición” es el tema-fondo que nos da las pautas para este número de Repensando.  Uno hace tiempo que peina canas y, ha querido buscar la Tradición más universal de todas, la familia. 

 

Hoy que lo relativo tiene un espacio demasiado amplio, con demasiada importancia, y donde ese relativismo dejó de ser anecdótico para instalarse como una nueva normalidad. Hoy que nos quieren hacer creer que lo normal es lo raro. Hoy nos vamos al cine en blanco y negro a una película que se titula “La Gran Familia”. Nos hemos acercado a una de esas películas de cine de barrio. A un tiempo donde lo políticamente correcto iría a la caneca y se percibía nítidamente, lo que estaba bien y lo que estaba mal.

Sinopsis:

 El contexto es la España de los años sesenta, pero se puede extrapolar a cualquier país hispano americano en esos años. La película nos presenta a los Alonso, quince hijos y dos padres que viven en un modesto apartamento de Madrid. El padre debe tener varios empleos para poder sostener su familia, pero tiene la certeza que al volver a casa lo esperan los suyos. La madre, Mercedes, que hace malabarismo con el sueldo para poder llegar a fin de mes, ejemplo de entrega sin esperar recompensa. Unos hijos que describen todas las etapas y problemas de sus edades, desde el bebé hasta los que tontean con noviazgos.  Cada miembro sabe que forma parte de un todo. Los mayores cuidan de los pequeños sin que nadie se lo ordene y el abuelo aporta su sabiduría silenciosa. 

 

Valores 

La solidaridad es el primer valor que brilla en cada escena. Cuando un hijo tiene problemas en el colegio, no se le castiga, se le ayuda. Cuando el dinero escasea, todos aprietan el cinturón. No hay “lo mío” ni “lo tuyo”; solo “lo nuestro”. Este sentido de pertenencia convierte lo poco en riqueza emocional. 

El respeto a los mayores se encarna en la figura del abuelo, a quien nadie relega a un rincón. Escucha, aconseja y acompaña. Su presencia ancla a la familia en una tradición que no es nostalgia, sino memoria viva. 

La responsabilidad y el esfuerzo se dan por descontados. Nadie espera que nada venga regalado. Los hijos estudian, colaboran, crecen sabiendo que las cosas cuestan. Y quizá por eso, cuando el pequeño Chencho se pierde en la Plaza Mayor, toda la ciudad se moviliza: esa familia ha enseñado algo al mundo de fuera. 

Por último, el amor incondicional. No el amor perfecto de las películas edulcoradas, sino el que resiste al cansancio, al mal humor, a las peleas de hermanos y a las noches sin dormir. Ese amor que dice: “Aquí estoy, pase lo que pase”. 

La gran familia nos recuerda que los valores no se gritan: se viven. Y que la mejor herencia que podemos dejar no está en una cuenta bancaria, sino en la mesa compartida, en la mano que se ofrece y en la certeza de que, al final del día, siempre hay un lugar llamado hogar. 

¿A la pregunta que si es una película para ver en familia? Le diría que es una película de pijama. Los personajes le evocaran a recuerdos que creía olvidados, compártalos con sus hijos. 

 

Ficha técnica:

Título original: La gran familia.
País: España.
Duración: 104 Min.
Año: 1962:
Director: Fernando Palacios.
Guion: Pedro Masó, Rafael J. Salvia, Antonio Vich.
Música: Adolfo Waitzman.
Fotografía: Juan Mariné.

Compañía: Pedro Masó Producciones Cinematográficas.
Reparto: Alberto Closas, Amparo Soler Leal, José Isbert, José Luis López Vázquez, Paula Martel, Chonette Lauren, Julia Gutiérrez Caba, Francisco Martínez Ligero, María Isbert, Jaime Blanch, José Orjas, Maribel Martín, Mircha Carven, Jesús Guzmán, Luis Barbero

Sobre José María Luque Martín

Nacido en Sevilla (España) Estudió filosofía al estilo clásico en Org. Internacional Nueva Acrópolis. Conoció el proyecto Conocimundo en primavera 2021, quedando encandilado por la personalidad de su directora Mabel Sánchez y forma de integrar las nuevas tecnologías con la Educación en Casa. Actualmente colabora en Conocimundo en "Sabiduría Andariega".

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